Homenaje a Maradona

El templo de D10S

Estadio Diego Armando Maradona

En la última fecha de la fase de grupos de la Europa League se disputará un partido crucial en el grupo 6. Será el que enfrente al Nápoles con la Real Sociedad. No solo está en juego el liderato del grupo, sino que además el que no gane de los dos puede quedar eliminado del torneo.

En este marco futbolístico no podía dedicar nuestro siguiente articulo de fútbol internacional a otro tema que no fuera homenajear la figura del que para muchos es considerado el mejor jugador de la historia. Y es que el partido entre transalpinos y vascos se disputará en el recién rebautizado Estadio Diego Armando Maradona.

No me atrevo a decir si Maradona categóricamente ha sido el mejor, pero sin duda es el que más pasiones ha despertado, traspasando su aura desde lo terrenal a lo espiritual, incluso en vida.
Ríos de tinta se han escrito esta semanas Maradona. Artículos sobre su trascendencia futbolística, artículos sobre su influencia mas allá de las canchas de fútbol y sobre todo artículos buscando el morbo sobre su estilo de vida que siempre llevó al límite, para bueno o para malo.

Nosotros nos queremos centrar en una de nuestras grandes pasiones dentro del amplio abanico que toca el fútbol, los estadios de fútbol, y en este caso su conexión con el astro argentino.

Sus inicios

Fue vistiendo la camiseta de Los Cebollitas, sobrenombre que se dio al filial de Argentinos Juniors donde Diego comenzó a deslumbrar con su talento. En los potreros embarrados de Buenos Aires el menudo 10 dejaba rivales en el suelo, quizás practicando para su gran obra maestra en el Estadio Azteca de México. Otro de los templos que siempre estará ligado a su nombre.

Con tan solo 16 años dio el salto a primera, disputando sus partidos en un estadio de gradas de madera sobre la calle Boyaca. El equipo de La Paternal no tuvo estadio desde el 83 hasta 2013, cuando el “Semillero del mundo”, conocido así por dar luz a más estrellas como Riquelme o Cambiasso consiguió su primer estadio de hormigón. Sin duda el nombre del estadio debía ser el de Diego Armando Maradona. Curiosamente fue en este estadio donde Leo Messi hizo su debut con la
selección Sub 20 argentina. Vimos a Diego innumerables veces vibrando con el equipo de sus amores desde su palco privado en La Bombonera. La verdad que Boca Juniors tuvo primero a un
prematuro y luego a un tardío Maradona, pero nunca disfrutó del momento cúspide
de su carrera.

El salto a Europa

En el Camp Nou, «el Diego» dio sus primeras lecciones en Europa. Fue antes incluso de ser blaugrana, cuando disputando los partido de Argentina del Mundial del 82
encandiló al palco del barrio de Les Corts. Fue en el estadio de La Romareda donde el argentino sufrió uno de los momentos más dolorosos en lo físico de su carrera. El lugar donde Goikoetxea le destrozó el tobillo en la final de Copa del 83.

Quizás fue el estadio Foxboro de Boston, donde a Maradona de verdad le cortaron las piernas, al menos en lo simbólico, cuando fue elegido “al azar” par un control antidoping que le separaría para siempre de su idilio con la selección nacional.

El barrilete cósmico (en ese momento más que nunca) también jugó como local en el Sánchez Pizjuán, encandilando a la hinchada sevillista con sus juegos con una naranja en un córner.

Curiosamente antes de fichar por el Sevilla, en un Partido en Nervión durante un amistoso entre España y Argentina en el 88, expresó su admiración por la afición y el estadio del equipo vecino.
Más tarde jugó algunos partidos en el Estadio Coloso del Parque Marcelo Bielsa antes de volver a la Bombonera para retirarse.

San Paolo, su templo

Pero sin lugar a dudas, de todos los estadios donde jugo El pelusa, sin duda, San Paolo es el que mas haya conectado su pasión como futbolista con su aura celestial. Celestial como el color de las dos camisetas que le llevaron a la gloria, el celeste del Napoli y la albiceleste de la selección argentina. Fue esta ciudad la que le endiosó y su estadio se convirtió en su templo, el templo
del mito del fútbol. Paradójicamente este fue el lugar que también le llevo a los infiernos, no solo en los extradeportivo por su vida nocturna en las calles de la ciudad del Vesubio, si no porque fue el lugar donde las cámaras de todo el mundo filmaron la ira de la divinidad volverse contra sus fieles.

El 4 de Julio del 90, el destino quiso que Maradona defendiera los colores de su Nación, en su nuevo hogar, frente al autentico anfitrión Italia. Durante la representación de los Himnos vimos a un Diego desencajado al ver como sus amados seguidores se volvían en contra de lo que el más amaba pitando la melodía argentina.

Los penaltis quisieron que aquella noche los sudamericanos pasaran a la final. Pero aquel desencuentro con La Curva Napolitana marcaría el comienzo del ocaso de su carrera. Después del torneo la relación del argentino con la gente de Nápoles se deterioró y pronto cayó en desgracia siendo sancionado por uso de cocaína durante 15 meses. Algo después Maradona tuvo que reducir sus visitas al país transalpino por sus problemas con el fisco en una lucha durante que duraría años.

Sin embargo, la ciudad del sur de Italia pronto le devolvió su amor incondicional con múltiples
gestos. Sin duda, este último, el de cambiar el histórico nombre de su estadio en tan solo 5 días es su última demostración de pasión futbolística.

A partir de ahora D1OS estará siempre omnipresente en los partidos del Nápoles a través de su nombre.

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