El fútbol en los Juegos Olímpicos: El valor de tocar el olimpo.
Repasamos todas las ediciones de los JJOO a nivel futbolístico

El fútbol en los Juegos Olímpicos: El valor de tocar el olimpo.

La llama que flamea en el estadio de Tokio termina sus días de vista al país del sol naciente, y con ello se acaba el mayor evento deportivo del mundo. Cada cuatro años, los mejores atletas de más de 200 naciones se reúnen para coronarse como los mejores en sus disciplinas.

Los juegos de la antigüedad griega fueron los inspiradores de los actuales. Entonces, atletas de los estados helenos se reunían en Olimpia, lugar del mayor templo dedicado a Zeus, para alcanzar la gloria.
Así mismo, la palabra olimpo significa lo más alto entre lo alto. No es de extrañar que en la mayoría de los deportes este acontecimiento otorgue el mayor reconocimiento posible en forma de medalla de oro.

Tal es el valor simbólico del preciado metal en los deportistas, que hemos visto en muchas ediciones a las mayores estrellas del planeta, algunas de ellas con todos los títulos y riquezas acumulables a sus espaldas, hincar la rodilla para conseguir la corona de laurel.

El Dream Team americano de baloncesto, Federer y Nadal en Tenis, o Indurain en ciclismo. Todos ellos quisieron igualar sus nombres a los de Jesse Owens, Nadia Comanecci, Michael Phelps o Usain Bolt. Y es que, al fin y al cabo, el preciado metal es el único título que unifica a todos.

Es por ello, por lo que reivindico la importancia y el valor de conseguir el premio olímpico en fútbol también. Más aún para los futbolistas, los cuales tienen la limitación de la edad, y por consiguiente una única posibilidad de grabar sus nombres junto a lista de los mencionados anteriormente. Hubo una época en la que el torneo más relevante de fútbol eran los Juegos Olímpicos, y este era el que dictaba que país se consideraba el mejor. Es por ello por lo que Uruguay luce 4 estrellas encima de su escudo, dos por sus mundiales y dos por las olimpiadas de 1924 y 1928, en las cuales la FIFA se hizo cargo directamente de la organización.

Con la creación de la Copa del Mundo de fútbol en 1930, la participación en las Olimpiadas fue degradada al amateurismo, a categorías inferiores o a restricciones en la fecha de nacimiento. Pese a ser introducido por primera vez en Atlanta 96, el fútbol femenino quizás sí que ha sabido igualar el prestigio de este evento al del campeonato mundial. La gran potencia a nivel global, Estados Unidos, nunca ha escatimado y por ello ha acumulado 4 oros, una plata y un bronce en 8 ediciones.

A nivel masculino, Brasil, Argentina y Gran Bretaña son las únicas potencias que han logrado 2 oros desde la incorporación del balompié de forma oficial a los juegos en 1908. Otras como Alemania, Italia, Francia o España solo han sumado 1.

Si este reparto tan equitativo de galardones fue por dificultad o fue por falta de interés, es algo que me gustaría analizar en el siguiente repaso al fútbol masculino a lo largo de cada una de las citas olímpicas.

Tokio 2020 (2021) La espera más larga y el doblete de Brasil.

Debido a la pandemia hemos tenido que esperar 5 años, la mayor espera en la historia de los Juegos Olímpicos. Estos solo fueron cancelados en 3 ocasiones debido a las dos guerras mundiales (1916, 1940 y 1940).

Si la cuna del fútbol es Gran Bretaña, el semillero quizás sea Brasil, es por ello por lo que era de extrañar que un país con semejante fuerza en categorías inferiores no hubiera conseguido una medalla de oro hasta las celebradas en casa, Rio de Janeiro 2016.

Quizás tendrá que pasar un tiempo para apreciar el valor de la plata conseguida por España. Solo cuando eres claro favorito, el segundo metal sabe tan amargo. No podemos obviar que en un país donde la mayor inversión deportiva se destina al fútbol, alcanzar uno de los metales debería ser casi una obligación cada edición.

Si miramos los nombres del combinado español, 6 venían de disputar la Eurocopa, otros muchos ya habían debutado con la selección absoluta, y todos tenían experiencia en grandes equipos de las mejores ligas de Europa. A pesar de la decepción, este debe ser un buen baremo para el futuro y así no repetir la
inaceptable ausencia a los juegos de Atenas, Pekín o Rio de Janeiro. Quizás solo Pedri pueda volver a tener una segunda oportunidad en París 2024.

El bronce fue para México que, tras el oro en Londres, ve como la gran inversión en el fútbol local da sus frutos. Los Córdova, Lainez, Vega… ilusionan a un país que siente más cerca el gran salto a nivel de selecciones absolutas.

La sorpresa agradable ha sido Japón. Sin duda, los anfitriones habían preparado el torneo a conciencia para que, los ya casi nietos de la generación Oliver y Benji, dieran la primera alegría internacional a un país donde el fútbol despierta tanta pasión. Capitaneados por el veterano de la Sampdoria Yoshida, cuenta con una hornada que acumula cada vez más jugadores ganando experiencia en Europa como Kubo, Doan o Endo. Sin duda, además de poder enorgullecerse los nipones pueden albergar gran esperanza de cara al futuro.

A nivel colectivo otros grandes combinados han sido los de Nueva Zelanda, Ghana o Egipto, con las figuras del portero Woud, de Kessie o de Sobhi a nivel individual respectivamente.

Rio de Janeiro 2016. Por fin llega el oro en casa.

108 años para que la canarinha consiguiera un título en un torneo internacional es algo casi impensable. Pues ese es el tiempo que necesitó para colgarse el oro en fútbol. Jugando en casa, y tras la decepción del mundial 2014, no había duda de que era el equipo de fútbol el que tenía la mayor presión de entre todas las disciplinas que los locales prepararon para la primera cita olímpica en el continente sudamericano.

Neymar, como uno de los 3 mayores de 23 años seleccionables, asumió la capitanía para comandar a los Gabriel Jesús, Marquinhos, Gabigol o Rafinha. Los brasileños tuvieron la oportunidad, solo dos años después, de limpiar el deshonor que supuso la goleada recibida por Alemania en las semifinales de su mundial. El destino quiso que los germanos fueron su rival en la final.

La reválida no iba a ser fácil, ya que los teutones con Gnabry y Goreztka al frente forzaron los penaltis. Fue en el último duelo de lanzamientos cuando Neymar acertó y Peterson erró el suyo, explotando Maracaná en festejo por el primero logro olímpico de su selección.

Al tercer cajón del pódium se subió la Nigeria de Obi Mikel después de ganar a Honduras. México, vigente campeona, y Argentina, serían las grandes decepciones. El toque exótico lo puso Fiyi, representante oceánico, que se fue a casa con 1 gol a favor y 23 goles en contras (10 de Alemania, 8 de Corea del Sur y 5 de México)

Londres 2012. Rancheras en la casa de los inventores del fútbol.

Sin duda, el torneo de fútbol masculino se convirtió en uno de los máximos objetivos para el comité olímpico británico en los juegos que se celebraban en casa. Después de tantas desilusiones como federaciones independientes en otros torneos, Gran Bretaña unificaba sus fuerzas por primera vez desde 1960. Pero solo pudo contar con jugadores de Gales e Inglaterra, ya que escoces e irlandeses del norte se negaron a unirse a la causa.

Conste que en este periodo de tiempo Escocia consiguió clasificarse en dos ocasiones a través de las plazas que otorga la Eurocopa sub -21, no obstante, se negaron a participar por no querer jugar bajo la Union Jack. Igualmente Inglaterra rechazó participar en bajo el grupo británico en Pekín.

Pese a la ausencia de Bale, vimos al veterano Giggs capitaneando a compatriotas como Ramsey o Bellamy y a jóvenes figuras inglesas del momento como Sturridge.

Sin embargo, el batacazo fue mayúsculo. La falta de entendimiento, a todos los niveles, les hizo caer ante Corea del Sur en cuartos de final que, a la postre, se llevaría el bronce. Claramente, la sensación del torneo fueron los tricolor. Los mexicanos, con nombres como Raúl Jiménez, Gio Dos Santos o Salcido alcanzaron el oro tras batir a una de las favoritas, la Brasil de Neymar, Oscar, Hulk, Thiago Silva, Marcelo, Pato, Neto, Ganso… A pesar del equipazo brasileño los dos goles de Peralta dieron la campanada.

Todos estos nombres cariocas no eran suficientes para colgarse el cartel de favoritos indiscutibles porque hubo otro equipo que partía con las mismas o más opciones, y acabó siendo la gran decepción. Este no es otro que España. Justo después de que la selección absoluta culminara el mejor momento de su historia, La Rojita llegaba a Londres, después de dos ediciones sin clasificarse, como los claros herederos del estilo que sometía al mundo. En cambio, un equipo que contó con De Gea, Azpilicueta, Javi Martínez, Jordi Alba, Muniain, Rodrigo, Mata, Koke, Ander Herrera, Isco.. no fueron capaces de ganar un solo partido. Sonrojante fue que acabaron últimos de grupo detrás de Japón, Honduras y Marruecos

Pekín 2008. El oro de Messi

Hasta este mismo verano, cuando llego la consecución de la Copa América 2021, el único gran título de selección con el que contaba Messi era el oro olímpico que logro en China en 2008.

La federación argentina brindó al Checho Batista la mejor materia prima para poder llevar el segundo oro olímpico a su país. Con Riquelme de capitán, con Messi elevado ya a la altura de Dios y con un grupo de escuderos de la talla de Agüero, Mascherano, Di Maria, Lavezzi, Gago, Zabaleta, Garay… el plan no podía fallar. Argentina ganó todos sus partidos sin necesidad de tiempo añadido, incluyendo la goleada a
Brasil en semifinales y la final ante Nigeria, donde el gol de Di María fue suficiente para saborear el oro.

La Brasil de Ronaldinho se quedó con el bronce frente a la Bélgica de Kompany. Mientras que Giuseppe Rossi consiguió ser el máximo goleador, otros grandes nombres como Mackaay o Freddy Adu pasaron por la villa olímpica sin pena ni gloria.

Atenas 2004. Primer título para la albiceleste.

Pese al sueño heleno de la Eurocopa de Portugal, los anfitriones acabaron últimos de su grupo. Después del sabor agridulce de la plata de Atenas y después de cosechar varios mundiales de fútbol Sub-20 (4 hasta la fecha), la selección olímpica Argentina logro su primer oro nada menos que en la tierra del olimpo, Grecia.

Los argentinos, formaron un bloque ganador con Ayala, Heinze y Kily como mayores invitados, pura garra y compromiso. De los jóvenes el nombre de Tévez sobresalía a los de Saviola, Mascherano o D’Alessandro. Tal y como haría cuatro años después, ganó todo lo que jugó y el Apache Tévez acabó con 8
goles, incluyendo el de la final a Paraguay.

Gran sensación causó Iraq, que a pesar de vivir inmersa en una guerra pasó primera de su grupo, donde el colista fue la Portugal de un Cristiano Ronaldo que aún no se había repuesto de la final de la Eurocopa Perdida en Lisboa, y que acudió a tierras helenas en busca de venganza. Los iraquíes pelearon por el bronce ante Italia, pero la mayor jerarquía de los Pirlo, De Rossi, Chiellini o Gilardino terminó imponiéndose

Sídney 2000. Eto’o arrebató a España su segundo oro desde los 11 metros.

La llama olímpica viajó al remoto continente por primera vez desde Melbourne 56. Sin un claro favorito, todas las miradas se centraban en el actual campeón, Nigeria y en una Brasil que buscaba encontrar la pieza que le diera el impulso necesario para saltar de la decepción del mundial de Francia al que sería el exitoso de Corea y Japón.

Sin duda, esa pieza fue a Sídney, no era otro que Ronaldinho, aún en Gremio. Pero la falta de un mejor bloque hizo que Brasil no pasara de cuartos. Y es que, el que sería su compañero de equipo en el Barcelona años después se llevo todas las miradas y la carrera por el oro, el León Indomable, Samuel Eto’o.

Tras Brasil, Camerún devoró a la Chile de Zamorano en semifinales, la cual se llevaría el bronce en el partido por el tercer puesto. En el otro lado del cuadro España, con Xavi, Puyol, Gabri o Tamudo avanzaba dejando atrás a Italia y a Estados Unidos.

La decisión de disputar la final a las 12 del mediodía sin duda pasó factura a los españoles, más débiles físicamente que los africanos, los cuales igualaron el 2-0 con el que había acabado la primera parte.
En los penaltis, M’Boma, Eto’o, Geremi, Lauren y Wome acertaron sus disparos. El fallo de
Amaya privó a España de su segunda medalla de oro olímpica.

 

Atlanta 1996. Las Súper Águilas consiguen el primer gran título internacional para África.

La ciudad de la Coca-Cola consiguió ser sede olímpica y asumía la responsabilidad de, al menos, igualar esa gran sensación de recuperación de los valores olímpicos que había dejado Barcelona.

En fútbol, la campeona mundial, Brasil, viajó con la idea de continuar con la inercia conseguida dos años antes en tierras Yankees. Un combinado con Dida, Aldair, Roberto Carlos, Juninho o Bebeto, y con la controvertida decisión de llevar a Rivaldo en vez de a Romario, se presentaba como claro favorito al título.

España había juntado a un gran elenco de jóvenes figuras como Raúl, al que se le había excluido de la Eurocopa para que jugara este torneo, Morientes, De la Peña, Mendieta o Karanka. Los hombres de Javier Clemente se llevaron una dolorosa despedida al caer 4-0 ante la Argentina de Crespo, Simeone, Ortega, Ayala, Almeyda, Gallardo o Zanetti.

La final parecía cantada para ver el clásico sudamericano, pero las súper águilas africanas sobrevolaron el cielo de Athens (Georgia) para dejar fuera a Brasil en una remontada antológica con goles de Kanu en el 90 y el 94. Brasil se desquitó con una manita para el bronce ante Portugal.

Los nigerianos llegaron lanzados a la final, y de nuevo consiguieron una remontada con el histórico gol de Amunike sobre la bocina. Posiblemente la gran decepción fue la Italia de Buffon, Nesta o Cannavaro que acabaron últimos de grupo.

Barcelona 1992. El sueño de una noche de verano.

El COI se había encomendado en Barcelona como última oportunidad de salvar el espíritu olímpico tras los saboteos de Moscú y Los Ángeles, y la insulsa olimpiada de Seúl. Se consiguió que, en Baloncesto, Estados Unidos se presentara con el mejor equipo jamás recordado. En fútbol a las selecciones se les permitió convocar a jugadores Sub-23 (+ 3 mayores de esa edad) por primera vez después de varios años con restricciones a equipos juveniles para UEFA Y CONMEBOL.

España, que no había logrado un título internacional desde la Eurocopa de 1964, veía este como el gran momento para un logro en el principal deporte nacional. Especialmente porque otras grandes selecciones como Brasil, Argentina, Alemania o Francia no habían conseguido clasificarse.

Vicente Miera fue el encargado de juntar a una camada para la historia. Los Cañizares, Ferrer, Guardiola, Luis Enrique, Kiko, Toni, Amavisca, Alfonso, López… nos hicieron vivir un verano de ensueño. Los locales consiguieron ganar todos sus partidos imponiéndose a Colombia, Egipto y Qatar en la fase de grupos. Las victorias ante Italia y Ghana, la cual se llevaría el bronce frente a Australia, fueron el
camino de España a la final ante Polonia.

Aquel 8 de agosto, en un Camp Nou con 95.000 espectadores, los aficionados vibraron con la victoria del equipo español, no sin antes algún sobresalto. Y es que Polonia consiguió empatar el partido en el 76. Los goles de Kowalczyk y Staniek igualaban a los de Abelardo y Kiko. Fue al limite del último minuto, cuando el gaditano aprovechó un rechace en un córner para conseguir la imagen más celebrada por los españoles hasta el gol de Iniesta en Sudáfrica.

Quizás fue este mi primer gran recuerdo futbolístico a nivel de selecciones.

 

Moscú 80, Los Ángeles 84 y Seúl 88. Boicots y juveniles a punto de acabar con las
olimpiadas.

Los años 80 trajeron el fin de la Guerra Fría y la caída del muro de Berlín y el telón de acero. Toda aquella tensión final dio lugar a olimpiadas convulsas en las que los boicots entre EE.UU. y la URSS se sucedieron.

En fútbol la edición de 1980 fue la última con selecciones amateurs con la excepción del bloque soviético que contó con equipos absolutos. En las olimpiadas del 84 y 88 sí se permitieron selecciones absolutas, excepto para UEFA y CONMEBOL, las cuales solo podían contar con jugadores que no hubieran disputado la Copa del Mundo.

En Seúl, el oro fue para la URSS que ganó a la Brasil de Romario, Taffarel o Mazinho. El tercer puesto se lo llevo la Alemania Federal de Klinsman y Hassler.

En Los Ángeles, la medalla de Oro se la llevó una Francia B (la A ganaría el mismo año la Eurocopa en su país) frente a la Brasil del joven Dunga. El bronce recayó en los cuellos de los jugadores yugoslavos.

El oro de Moscú fue para Checoslovaquia. Con una gran número de naciones boicoteando los juegos por la invasión de la URSS a Afganistán, los otros metales fueron para Alemania Oriental y la URSS, con Yugoslavia como el otro semifinalista.

 

De Helsinki 52 a Montreal 76. La FIFA degrada el fútbol olímpico al amateurismo.

En esta época la FIFA había consolidado su torneo internacional y la práctica del fútbol se había asentado a largo y ancho del planeta. Los países soviéticos se mostraron como grandes emergentes en el balompié. Además, contaban con la ventaja de que los atletas eran representantes del Estado, por lo que no
contaban como profesionales para participar en olimpiadas, solo permitidas a jugadores amateurs.

Es por ello por lo que, de las 27 medallas posibles, 23 cayeran en manos de países socialistas, mientras que las otras fueron para Dinamarca, Suecia y Japón.

En esta época se fraguó el Equipo de Oro de Hungría, que con Puskas, Czibor o Kocsis, entre otros, consiguió subirse a lo alto del podio en Helsinki 52, Tokio 64 y México 68; al segundo escalón en Roma 60 y al tercero en Múnich 72.

 

De Los Ángeles 32 a Londres 48. La guerra apagó la llama.

Durante este periodo, el pebetero olímpico sufrió el periodo más largo sin ver la llama olímpico arder, y es que el mundo se vio envuelto en su segunda guerra mundial. Muchos valores se vieron cegados para los hombres y por supuesto el del espíritu olímpico también.

Debido a que se acababa de celebrar el primer mundial de fútbol, y de que el soccer no era muy popular en Estados Unidos, el torneo de fútbol fue suprimido del calendario olímpico en Los Ángeles 32. La antorcha olímpica viajo a la Berlín Nazi de Hitler en 1936, vísperas del comienzo de los catastróficos acontecimientos para el mundo.

Si Jesse Owen fue el gran icono de aquellos juegos, convirtiéndose en un símbolo de lucha racial frente al Führer, las selecciones de Austria y Noruega fueron el símbolo de resistencia frente al nacismo a nivel de fútbol. Los noruegos acabaron con las posibilidades alemanas en cuartos, pero sucumbieron a la
Italia fascista en semifinales.

Los austriacos, sin su estrella, el Mozart Sindelar, vivían conscientes de que era cuestión de tiempo la anexión de su país a Alemania. Lograr una victoria en tierras germanas se viviría como un golpe de moral para sus ciudadanos. Consiguió avanzar a la final batiendo a peruanos y polacos.

Finalmente, la experimentada y campeona mundial, Italia, gano el oro, seguida de austriacos y noruegos que se ganaron el respeto del mundo. Tras la rendición del Eje los juegos se reanudaron en Londres. Pese a la debilidad del torneo los británicos tampoco pudieron ganar en casa, donde los tres peldaños fueron para suecos, yugoslavos y daneses.

Paris 24 y Ámsterdam 28 La FIFA toma el control.

De esta época son los dos entorchados uruguayos que los acreditan como campeones del mundo. Este condecorado se debe a que la FIFA se hizo cargo de la organización del torneo, pasando esta a ser la principal competición de fútbol a nivel mundial y desencadenante de lo que sería la Copa del Mundo. Argentina y Suiza se llevarían las platas, mientras Italia y Suecia los bronces.

Londres 08, Estocolmo 12, Amberes 20 El fútbol es olímpico.

Pese a haberse disputado torneos de exhibición en las olimpiadas previas desde Paris 1900, no es hasta 1908 cuando el fútbol se incorpora al panorama olímpico. Además, se convierte en el primer torneo internacional organizado por la Asociación Inglesa de Fútbol, que por aquel entonces no se había unido aún a la recién creada FIFA.

Aunque todos los participantes debían ser amateurs, ambigüedades en el reglamento permitieron que algunas estrellas profesionales de la época participaran en varias ediciones, como el caso de Ricardo Zamora para España.

Las primeras, y únicas medallas de oro para Gran Bretaña hasta la fecha, son de esta época. En Amberes los belgas ejercieron su condición de local y España ganó su primera plata en el balompié olímpico.

La llama olímpica se va de Tokio, pero el camino hacia a París empieza pronto ya que solo 3 años nos separan de los próximos juegos. Mientras tanto el fútbol no para, y en el Pensador de Apuestas ya estamos preparados para el comienzo de las grandes ligas europeas.

Juega con responsabilidad y solo si eres mayor de 18 años.

Acerca de Juan Luis

Analista de fútbol. Enfermo de fútbol. Colaborador en Pensador de Apuestas.