Buenas tardes. El fin de semana se acerca y con ello otra nueva velada de UFC. Hoy os traigo una pelea muy poco atractiva a nivel visual, pero en cuyas cuotas encuentro cierto valor. Ninguno de los dos genera confianza, pero existen determinados factores en el contexto que me hacen inclinarme por el lado del no favorito.
Las dudas del emparejamiento
A simple vista, parece lógico que Jacob Malkoun parta como favorito. Es más técnico, más completo sobre el papel y ha sabido sacar adelante peleas muy ajustadas. El problema es que su perfil competitivo depende casi por completo de tener ventaja en la lucha, y aquí es donde empiezan las dudas.
En prácticamente todas sus victorias ha tenido superioridad clara en términos de wrestling, y no estoy seguro de que eso sea cierto aquí. Este es probablemente el primer combate de su carrera en el que no va a contar con una ventaja física. Finney es un saco de músculos y su fuerza de agarre es complicada de igualar.
Por si fuera poco, es un luchador bastante limitado en sus pies. No recuerdo haberle visto ganar un solo round en donde no haya impuesto sus derribos e históricamente ha tenido muchos problemas para finalizar peleas.
El toro hecho luchador
Finney no es un peleador bonito. Es unidimensional, limitado técnicamente y muy tosco, tanto en striking como en jiu-jitsu. Pero tiene algo que complica mucho las peleas: fuerza. Es bastante atlético para su tamaño y se apoya en su explosividad y una capacidad real de imponer derribos una y otra vez.
Es un luchador acostumbrado a competir en desventaja física. De hecho, debería ser welter, pero su constitución no le permite cortar peso. Aun así, aquí se enfrenta a uno de los pesos medios más pequeños de la división. Apenas es un par de centímetros más alto que él y muy por debajo a nivel atlético. Por una vez, Finney no pelea contra alguien mucho más grande que él.
En el suelo, aunque Malkoun no es fácil de controlar, sí ha sido derribado con relativa facilidad en el pasado. Finney no necesita finalizar ni hacer daño constante, le basta con acumular derribos para ganar asaltos. Su control superior es mejor de lo que parece, y cuando consigue imponer su físico, ahoga por completo el ritmo del rival.
Factores externos
Aquí entran los intangibles. Especialmente dos aspectos que me generan mucha confianza de cara a esta pelea.
Malkoun vuelve a la acción tras un largo parón que genera aún más incertidumbre. El australiano lleva 21 meses fuera tras una cirugía de espalda, una lesión especialmente delicada para un peleador cuyo juego se basa en el wrestling. Por si fuera poco, el propio Malkoun ha reconocido en entrevistas que llegó a plantearse la retirada.
Finney ha dejado su antiguo entorno para entrenar a tiempo completo con Daniel Cormier. El nivel de sus compañeros ha subido drásticamente, y pese a que en poco tiempo quizás no veamos suficientes mejoras, para un luchador pequeño cuyo fuerte es la lucha, no existe mejor mentor posible.
En el striking, Malkoun es mejor técnicamente, pero también rígido, poco reactivo y vulnerable cuando le golpean. Finney no es un buen striker, pero sí es más potente y mucho más explosivo. Por otro lado, el estado físico de Malkoun es una incógnita. Volver tras casi dos años parado, con una operación de espalda y sin haber sido nunca un gran atleta, es una bandera roja.
No es una apuesta cómoda ni elegante. Finney tiene muchas carencias y no es fiable a largo plazo. Pero este emparejamiento concreto, sumado al parón, la lesión y la falta de ventajas clave de Malkoun, abre una ventana clara. Además, sigue siendo un luchador relativamente joven y su cambio de gimnasio puede aportar mejoras a su juego.
No veo una victoria segura, pero sí creo que este underdog tiene argumentos reales para ganar el combate.
Pronóstico: Victoria de Torrez Finney
Cuota: 2.25 (Bet365) – Stake: 1/10
Fecha y Hora: 01/02/2026 – 02:00
Resultado:
Ganancia:
Juega con responsabilidad y solo si eres mayor de 18 años.









